Yo siento que al tomar un libro entre las manos y comenzar a leerlo es como dejar una parte de tu alma impresa que parte desde el inicio, pero esta a su vez tiene vida y dinamismo, se mueve y recorre las líneas a la par de tus ojos, y cuando por fin se llega la hora de dar la última vuelta de pagina y terminar el libro, ese pedacito de alma vuelve a ti, renovado, cargado de nuevas formas de ver la vida y más cosas en qué pensar. Y así, con cada libro que lees podrás descubrir nuevos mundos, y más que otros mundos podrás descubrir rincones de ti que no conocías. Crecer en mente y alma al mismo tiempo e inversamente como el manojo de hojas que se vuelve cada vez más pequeño sobre tu mano.

Nunca te permitas dejar un libro a medias (ni cualquier otra cosa), si algo quieres comenzar a hacer asegúrate de primero tener toda la convicción de terminar. Si dejas un libro a medias esa pequeña parte de tu alma se quedará suspendida entre la tinta y el papel (Que romántico ¿no? Pues no lo es).

Algarabía I - Manuel Beas. (via manueldenoviembre)

Pobres tus padres, pobre tú, cuando os encontréis, ciegos de ojos, ciegos de sentimientos, porque los sentimientos con que hemos vivido y que nos hicieron vivir como éramos, nacieron de los ojos que teníamos, sin ojos serán diferentes los sentimientos, no sabemos cómo, no sabemos cuáles, tú dices que estamos muertos porque estamos ciegos, ahí está.

 José Saramago, Ensayo sobre la ceguera (via soledad-entre-paginas)

El mundo no sólo se componía de cosas feas y desastrosas sino también de las partes como éstas: pequeños momentos que hacían que, cualquier riesgo que conllevaba enamorarse, valiera la pena ser vivido.

Prohibido enamorarse de Adam Walker.